Aristóteles nació en el año 384 a.C. en una pequeña colonia griega en el centro de Tracia, y se inició en el estudio de la medicina y la anatomía de manos de su padre,
Nicómaco. Huérfano de padre y madre en plena adolescencia, fue adoptado por
Proxeno.
Poco más tarde comenzó su formación en la Academia platónica, donde
descolló como el alumno más agudo y brillante de su época. Puede decirse que continuó la filosofía de Platón; pero poco a poco le fueron aflorando ideas que
dificilmente podía
armonizarse con la especulación platónica y que finalmente le exigieron dar la espalda al maestro y comentar a pensar por sí mismo. Platón murió en el 347, cuando
Aristóteles tenía 36 de edad.
Alejandro Magno en el horizonte
Cuando supo que
Hermias de
Atarneo, un soldado griego que se había apoderado del sector noroeste de Asia Menor, estaba reuniendo en la ciudad de
Axos a discípulos de la Academia quisieran colaborar con él en la
helenización de sus dominios. El Estagirita pasaría allí tres años, dedicándose a la enseñanza, a la escritura y a la reproducción, ya que se casó Pitias, con la que tuvo una hija. Pitias murió muy poco después y
Aristóteles se unió a otra estagirita,
Erpilis, que le dio un hijo,
Nicómaco.
Tras el asesinato de
Hermias, en el 345,
Aristóteles se instaló en
Mitilene (isla de
Lesbos), dedicándose, al estudio de la biología. Dos años más tarde, fue contratado por
Filipo de Macedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijo Alejandro (13 años de edad).
La vuelta a casa
Poco después de la muerte de
Filipo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrino de
Aristóteles,
Calístenes de
Olinto, a quien acusaba de traidor. Conociendo el carácter vengativo de su discípulo,
Aristóteles se refugió un año en
Estagira,
trasladándose en el 334 a
Atenas para fundar, siempre en compañía de
Teofrasto, el Liceo, una institución pedagógica que durante años habría de competir con la Academia platónica.
Aristóteles fue un prodigioso
sintetizador del saber, atento a las
generalizaciones que constituyen la ciencia. En los últimos años de su vida,
Aristóteles retomó el camino del que su encuentro con Platón le había
momentáneamente desviado: las ciencias; y le pareció que su paso por la filosofía había sido solo un paréntesis.
La aventura de los manuscritos 
Con la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió en
Atenas y una oleada de
nacionalismo (
antimacedonio) desencadenado por Demóstenes, hecho que le supuso a
Aristóteles enfrentarse a una acusación de impiedad.
Aristóteles se exilió a la isla de
Chalcis, donde murió en el 322.
Aristóteles le cedió sus obras a
Teofrasto, el cual se las cedió a
Neleo, quien las envió a casa de sus padres en
Esquepsis embaladas en cajas y con la orden de que las escondiesen para evitar que fuesen requisadas con destino a la biblioteca de
Pérgamo.
Muchos años después, los herederos de
Neleo se las vendieron a
Apelicón de
Teos, un filósofo que se las llevó consigo a
Atenas. De mano en mano, esas obras fueron sufriendo sucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., fueron adquiridas por
Andrónico de Rodas, el último responsable del Liceo, quien procedió a su edición definitiva.
Con la caída del Imperio romano, las obras de
Aristóteles, como las del resto de la cultura grecorromana, desaparecieron hasta que, bien entrado el siglo
XIII, fueron recuperadas por el árabe
Averroes.
Y os dejo aquí un video sobre su filisofía:
http://www.youtube.com/watch?v=KFn8L616y6I&feature=related